Todo sobre el costo de un producto: definición, fórmula y ejemplo

calcular costo de un producto

Si acabas de abrir un negocio, o piensas hacerlo pronto, quizá te preguntes cómo calcular los precios. Determinar correctamente el costo de un producto es una de las tareas que más impacto tiene en la rentabilidad de cualquier negocio.  

Todos necesitan saber cuánto cuesta realmente fabricar o vender un artículo antes de fijar un precio competitivo y sostenible. Por eso, en este artículo ahondaremos en los elementos que componen el costo de un producto, la fórmula para definirlo adecuadamente y algunos errores que debes evitar al establecer tus precios de venta. 

¿Qué es el costo de un producto y porque es importante? 

 

El costo de un producto es el valor total de los recursos que utilizar para producirlo, distribuirlo y ponerlo a la venta. Incluye materiales, mano de obra, gastos operativos y cualquier otro desembolso necesario para que el artículo exista o esté disponible para que lo vendas.  

Saber cuánto te cuesta generar u obtener los productos es necesario principalmente porque es la base para establecer un precio de venta rentable y te permite fijar metas realistas de margen de ganancia. 

Cuando un negocio desconoce el costo real de sus productos, toma decisiones a ciegas. Puede vender por debajo de lo que debería, perder competitividad o quedarse sin liquidez.  

 

Componentes del costo de un producto 

 

Para saber cómo costear un producto, debes desmenuzar los elementos que intervienen. Entender los componentes que influyen en el costo real de un producto es clave para determinar correctamente el precio de venta.  

Existen 4 categorías básicas en las que podemos clasificar los tipos de costos. 

 

Costos fijos 

Los costos fijos son aquellos que no cambian con el volumen producido. Puedes fabricar 10 piezas, 100 o 5,000 pero el gasto de este grupo será el mismo. No significa que no impacten al costo del producto por unidad, pero se distribuyen entre la producción total para reflejar su participación.  

Este elemento influye en el costo y precio de venta porque si produces poco, el costo fijo por unidad pesa más; si produces mucho, se diluye. Es uno de los factores que más influye en la rentabilidad real y, aunque muchos los consideran como “gastos generales”, deben formar parte de la estructura del costo de producción. 

Algunos ejemplos generales incluyen: 

  • Arrendamiento del local, punto de venta o bodega.
     
  • Sueldos.
     
  • Suscripciones a softwares.
     
  • Servicios básicos de las instalaciones (luz, agua, internet). 

 

Costos variables 

Los costos variables cambian proporcionalmente al volumen producido. Son lo que se disparan cuando la producción aumenta.  

Son la base de la mayoría de los cálculos de rentabilidad, punto de equilibrio y proyecciones de crecimiento. Si no conoces tus costos variables, es imposible saber cuántas unidades necesitas vender para cubrir tus gastos o qué margen real te deja cada venta.  

Algunos ejemplos de gastos variables que influyen en el costo de un producto son: 

  • Materia prima y materiales directos.
     
  • Insumos por unidad (empaques, etiquetas, envolturas, etc.).
     
  • Consumo de energía ligado a la producción (hornos, refrigeradores, entre otros). 

 

Costos directos 

Son aquellos que puedes asignar sin duda ni estimación a un producto específico. Son un tipo de costo trazable; puedes saber exactamente cuánto consume cada unidad: 

  • Material principal del producto.
     
  • Mano de obra directa (el tiempo que se dedica exclusivamente en el producto).  

 

Sobre la mano de obra directa, es uno de los costos que más comúnmente se calcula erróneamente. Para ser considerado como un costo directo, se deben cumplir los siguientes parámetros: 

  • El colaborador trabaja predominantemente en esa línea o producto.
     
  • Se tienen tiempos medibles por pieza (minutos por unidad).
     
  • El trabajador recibe un salario cuya proporción puede asignarse al producto.  

 

Si el empleado hace muchas tareas generales, ya no se consideraría mano obra directa y pasa a ser costo indirecto. 

Ahora, ¿cómo influyen los costos directos en el costeo de un producto y su precio de venta? Porque representan el núcleo del costo unitario y cualquier variación en materiales o tiempo afecta directamente el margen del negocio.  

 

Costos indirectos 

Los costos indirectos son aquellos necesarios para operar, pero no se pueden asignar a un producto de forma directa. Su comportamiento indirecto hace que puedan pasar desapercibidos, pero también influyen en el costo real de un producto.  

Por ejemplo: 

  • Herramientas de uso general (utensilios, guantes, brocas, etc.).
     
  • Insumos de limpieza, mantenimiento y servicios compartidos.
     
  • Electricidad repartida entre varias máquinas o procesos. 

 

Para repartir este tipo de costos se utilizan bases de asignación para distribuirlos razonablemente según su participación en el proceso. Los principales que suelen usarse son: 

  • Horas-máquina.
     
  • Horas-hombre.
     
  • Unidades producidas.
     
  • Material consumido. 

 

No considerar estos costos puede ser crítico porque pueden llegar a ser más altos que los gastos directos, especialmente en negocios con maquinaria costosa, equipos técnicos o altos gastos de mantenimiento. Si no se integran, puedes terminar subestimando el costo del producto y fijando un precio de venta que afecte tu rentabilidad. 

Diferencia entre costo fijo y costo indirecto  

Los costos fijos y los indirectos suelen confundirse o mezclarse, principalmente porque no son mutuamente excluyentes, pero sí presentan diferencias que deben considerarse al momento de categorizar tus gastos para obtener el costo de un producto.  

El costo fijo, como vimos, se mantiene igual independientemente de si aumenta o disminuye la producción. Por otro lado, el costo indirecto se asocia directamente a un producto y requiere un método de reparto para asignarse. 

Veamos algunos ejemplos para entenderlos mejor: 

 

  • Costo que puede ser fijo e indirecto: el sueldo de un supervisor es un costo fijo, porque se paga igual cada mes; además, es indirecto porque no se puede asignar a una unidad específica sin un criterio de reparto.
     
  • Costo fijo y directo: el salario de una costurera que solo se enfoca en elaborar un único modelo de prenda se puede considerar mano de obra directa y tener un comportamiento fijo si recibe un salario mensual.
     
  • Costos variables e indirectos: consumo de luz de varias máquinas que operan en turnos diferentes, material de limpieza usado de forma proporcional a la operación o empaques comunes para varios productos. Son indirectos porque necesitan un método de asignación, pero variables porque aumentan si la producción lo hace. 

 

Fórmula del costo de un producto 

 

Una vez identificados los factores que intervienen en la fabricación, adquisición o preparación de tu producto, es momento de convertir esa información en una fórmula.  

La fórmula para sacar el costo de un producto no es única; puede variar dependiendo de si produces o revendes. Pero, en ambos casos, el objetivo es el mismo: calcular el costo real por unidad para determinar un precio de venta rentable. 

Si te vas a dedicar a la fabricación, tu fórmula es: 

costo de un producto fabricación

Si tu enfoque es hacia la compra de artículos para revenderlos, la fórmula cambia ligeramente, pues los costos directos se centran en el precio de compra al proveedor: 

costo de un producto reventa

Aquí, los gastos asociados pueden ser envíos, almacenamiento o cualquier erogación que influya en cuánto te cuesta tener la mercancía lista para vender. 

En ambos escenarios, la intención es tener un valor unitario que refleje de manera honesta lo que realmente te cuesta ofrecer cada unidad a tus clientes.  

Esta fórmula es la base para calcular el precio de un producto, ajustar márgenes, definir estrategias y proyectar utilidades. Subestimar cualquier componente significaría establecer un precio final que no cubrirá lo que tu empresa necesita para operar.  

 

Ejemplo práctico paso a paso 

 

Veamos cómo obtener el costo de un producto con un caso práctico sencillo. Supongamos que una tienda compra termos metálicos de un proveedor para luego revenderlos personalizados con grabado láser. En un mes, esta empresa compra 120 y los personaliza con el mismo proceso.  

Este negocio estaría viendo el siguiente desglose de costos: 

 

  • Costos directos: 

Precio de compra: $90 por unidad 

Material para el grabado: $4 por unidad 

Mano de obra directa: $2.50 por unidad 

 

Total de costos directos: $96.50 

 

  • Costos indirectos: 

Imaginemos que el negocio utiliza una base de asignación horas-máquina. De forma que: 

 

Electricidad mensual del área de producción: $1,500 

Mantenimiento trimestral prorrateado por mes: $300 

Insumos generales del taller: $450 

 

Total mensual de costos indirectos: $2,250 

 

Ahora, suponiendo que en el mes se personalizaron los 120 termos, dividimos:  

2,250 / 120 = $18.75 

 

  • Costos fijos: 

Renta del local: $8,000 

Sueldos: $6,000 

Otros costos fijos: $2,000 

 

Total: $16,000.  

 

Si todo el espacio se dedica solo a esta línea de productos, dividimos: 

16,000 / 120 = $133.33 

 

De esta forma, para obtener el costo real del producto, aplicamos la fórmula que vimos para la reventa y sumamos: 

96.50 + 18.75 + 133.33 = $248.58 

 

Con este costo, la empresa ya puede calcular el precio de venta de su producto que funcione para el mercado y añadir un margen de ganancia. 

 

Errores comunes al calcular el costo de un producto 

 

En general, calcular el costo del producto puede parecer sencillo, pero hay fallas recurrentes que afectan la utilidad real y distorsionan la estrategia comercial. Veamos los principales errores que debes evitar: 

errores calcular costo de producto

  • Incluir solo el costo directo de fabricación o compra 

Muchos negocios consideran que el costo de un producto se limita al precio que pagan al proveedor, la materia prima y mano de obra directa. Pero esta visión deja fuera los costos indirectos y fijos prorrateados, siendo los que realmente presionan la rentabilidad con gastos en renta, herramientas, consumos generales, mantenimientos, etc. 

Cuando solo se consideran los costos directos, el precio del producto se queda corto, se reduce el margen de ganancia y la empresa absorbe costos escondidos.  

Este error suele causar que muchos negocios vendan mucho sin ver utilidades, porque la estructura completa del costo no se incluyó en el cálculo. 

 

  • Trabajar con márgenes de ganancia arbitrarios 

Algunos negocios aplican un porcentaje porque “la industria lo utiliza así” o simplemente hacen multiplicaciones sin un análisis técnico. Pero el margen de ganancia debe surgir de: 

  • La estructura completa del costo.
     
  • El comportamiento del mercado.
     
  • La estrategia comercial.
     
  • La utilidad mínima necesaria para operar y crecer.
     
  • Los factores que afectan la compra (valor percibido, diferenciadores). 

 

Establecer un margen sin un análisis significa perder la capacidad de definir un precio competitivo y rentable. 

 

  • No considerar la variación de costos 

Tus gastos nunca serán estáticos. Si tu proveedor sube precios, si el dólar cambia, si consumes más energía porque aumentó la producción, o los precios de los materiales fluctúan, tu costo unitario debe modificarse.  

Cuando una empresa no revisa el precio de compra del proveedor, la cantidad mínima de producción, cambios en insumos variables o nuevos gastos fijos, el cálculo del costo se vuelve obsoleto. No actualizar los datos hace que la utilidad se reduzca. Por eso es importante llevar una gestión y contabilidad de costos continua. 

 

  • Fijar precios sin analizar el IVA 

Un error común es fijar un precio de venta sin revisar cómo afecta el IVA. Muchos negocios pasan por alto este impuesto porque se traslada, pero en la práctica afecta: 

  • El flujo de caja necesario para pagar al SAT. 
  • Los montos que recibes de tus clientes. 

 

No considerar el impacto del IVA puede llevar a fijar precios que parecen buenos en papel, pero que complican la gestión financiera y reducen la utilidad final que obtienes. 

 

¿Qué diferencia hay entre costo de venta y precio de venta? 

 

El costo de venta es lo que te cuesta producir o comprar un artículo para ofrecerlo al cliente. En cambio, el precio de venta es el monto al que decides ofrecer ese producto al mercado; surge al sumar al costo una utilidad que cubra tus gastos, tu estrategia comercial y el margen de ganancia que quieres obtener.  

En otras palabras, el costo refleja lo que pagas tú; el precio es lo que te paga el cliente. 

 

¿Qué impacto tiene el IVA en los precios de venta? 

 

El IVA afecta directamente en el precio de venta al público, aumentando la cantidad final que el cliente paga 

Para empresas que venden a consumidores finales, el IVA incrementa el valor total del ticket y debe incluirse al momento de calcular precio de venta. Por otro lado, quienes venden a otros negocios, aunque el impuesto se acredita, también debe considerarse para evitar desbalances en la caja.  

 

¿Cada cuánto se debe revisar el costo de un producto? 

 

El costo del producto debe revisarse periódicamente, idealmente cada mes si trabajas con insumos variables, o cada trimestre cuando los costos son más estables. También conviene actualizarlo cada vez que entras a un nuevo mercado o lanzas una promoción.  

Revisar el costo de un producto con frecuencia te permite determinar si tu precio de venta sigue siendo rentable y hacer ajustes a tiempo para proteger tu utilidad.  

Así que, si estás empezando a ordenar tus números, apoyarte en un sistema que automatice el seguimiento y facilite el control de tus insumos puede marcar una gran diferencia. En Siigo Aspel te ofrecemos herramientas que te permiten registrar compras, gestionar inventarios, automatizar procesos de producción y obtener reportes de costos en segundos para asegurar una gestión eficiente de tu negocio.  

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