Vigilancia profunda del SAT: ¿qué es y cómo funciona?

vigilancia profunda SAT

El programa de vigilancia profunda del SAT es un esquema de revisión permanente mediante el cual la autoridad fiscal analiza, cruza y evalúa la información que los contribuyentes presentan de forma digital. Aunque no se trata de un programa nuevo, es un tema que ha ganado mayor relevancia por el nivel de profundidad y precisión con el que se ejecuta. 

La vigilancia profunda en 2026 ha fortalecido sus capacidades de análisis mediante el uso de herramientas de procesamiento de grandes volúmenes de datos e inteligencia artificial, lo que le permite al Servicio de Administración Tributaria (SAT) detectar inconsistencias con mayor rapidez y en etapas más tempranas del cumplimiento fiscal.  

Estos cambios han convertido al programa de vigilancia profunda en un componente clave de la estrategia para la revisión fiscal preventiva, donde el foco está en identificar riesgos y promover la autocorrección antes de que los casos escalen. 

¿Cuáles son las diferencias frente a una auditoría tradicional? 

 

La diferencia principal entre la vigilancia profunda del SAT y una auditoría fiscal tradicional es la forma en la que inicia y se desarrolla el proceso. Mientras una auditoría parte de una orden formal de revisión y tiene plazos claramente establecidos, el programa de vigilancia profunda opera de manera continua y sin necesidad de un acto formal de inicio. 

En este esquema, el SAT analiza información que ya se encuentra en sus sistemas, como CFDI, declaraciones, pagos y datos reportados por terceros. Cuando detecta posibles inconsistencias, la autoridad primero se comunica con el contribuyente para que revise su situación y, en su caso, realice correcciones voluntarias. 

Solo si no hay respuesta o persisten las diferencias, el proceso puede escalar a una revisión fiscal o a una auditoría formal. Por ello, la vigilancia profunda funciona como un mecanismo para prevenir incumplimientos mayores y reducir la necesidad de acciones coercitivas. 

Vigilancia profunda VS Auditoría fiscal
Preventiva y continua Tipo de revisión Correctiva y formal
No requiere orden de revisión
ni aviso previo
Proceso Inicia con una orden formal
emitida por la autoridad
Automatizada, mediante
cruces de información y análisis de datos
Análisis Manual y documental,
con revisión detallada de periodos específicos
Facturas, declaraciones, pagos,
retenciones y datos de terceros
Información
que revisa
Contabilidad, documentación soporte
y registros fiscales
Permanente Frecuencia Eventual y por periodos definidos
Detectar riegos y
promover la autocorrección
Objetivo Verificar el cumplimiento

¿Cómo se lleva a cabo este proceso de revisión? 

 

El proceso de vigilancia profunda del SAT se ejecuta de manera estructurada y automatizada, con base en el análisis continuo de la información fiscal que los contribuyentes generan y presentan. Se basa en etapas que permiten detectar riesgos con rapidez y precisión, y comunicarlos oportunamente.  

flujo de vigilancia profunda del SAT

Análisis automatizado de la información fiscal 

Primero, el SAT utiliza sistemas automatizados que analizan CFDI emitidos y recibidos, declaraciones presentadas, pagos realizados y retenciones, comparando información entre periodos para detectar variaciones atípicas en ingresos, deducciones o impuestos 

Diferencias relevantes o comportamientos inconsistentes activan alertas internas en tiempo real para colocar al contribuyente en un esquema de revisión continua.  

 

Identificación de inconsistencias 

Cuando el sistema detecta riesgos, se evalúa si están relacionadas con omisiones, incongruencias o errores en las declaraciones. No toda inconsistencia implica un incumplimiento, pero sí representa un punto de atención.  

En muchos casos surgen por desalineaciones entre los CFDI, declaraciones y la contabilidad fiscal, especialmente cuando los registros no se actualizan o concilian de forma periódica.  

 

Comunicación con el contribuyente 

Si las inconsistencias ameritan revisión, el SAT se comunica directamente con el contribuyente a través del buzón tributario. Esta comunicación puede materializarse en cartas invitación o avisos informativos 

El objetivo de este contacto no es sancionar de inmediato, sino permitir que el contribuyente revise su información y realice correcciones voluntarias. 

 

¿Qué información analiza la autoridad fiscal? 

 

Comprobantes fiscales y operaciones registradas 

Por medio del programa de vigilancia profunda, el SAT revisa los CFDI emitidos y recibidos para verificar que las operaciones facturadas correspondan con la actividad económica del contribuyente y con los ingresos y gastos declarados. 

 

Declaraciones, pagos y retenciones 

Las declaraciones mensuales y anuales se comparan con los CFDI y los pagos efectivamente realizados. Retenciones mal aplicadas, acreditamientos improcedentes o impuestos no pagados son señales comunes de riesgo.  

En esta etapa, los errores en la declaración anual cobran especial relevancia por concentrar información de todo el ejercicio.  

 

Información reportada por terceros 

La vigilancia profunda también incluye el cruce de datos con información proporcionada por clientes, proveedores, instituciones financieras y otros contribuyentes.  

Cuando un tercero reporta una operación que no coincide con lo declarado, el sistema lo detecta automáticamente, incrementando la probabilidad de una carta invitación.  

 

¿Qué situaciones pueden ocasionar una revisión? 

 

Existen escenarios que aumentan la probabilidad de que un contribuyente sea citado o analizado con mayor detalle dentro de la vigilancia profunda:  

 

Diferencias entre lo facturado y lo declarado 

Cuando los ingresos facturados no coinciden con los ingresos declarados, el SAT puede presumir un subregistro.  

 

Inconsistencias en impuestos indirectos y directos 

Errores en el cálculo o acreditamiento de IVA, así como variaciones injustificadas en el ISR, suelen generar alertas automáticas, especialmente si se repiten en varios periodos.  

 

Omisiones en obligaciones informativas 

No presentar declaraciones informativas, hacerlo fuera de plazo o con datos incompletos también puede generar el envío de una carta invitación, incluso cuando los impuestos principales ya estén pagados.  

 

¿Qué es una carta invitación y cómo se recibe? 

 

La carta invitación es un aviso del SAT informando al contribuyente que, por medio del programa de vigilancia profunda, se detectaron posibles inconsistencias en la información fiscal y solicita revisarla para corregirla de manera voluntaria.  

Generalmente, la carta invitación incluye la descripción de las inconsistencias detectadas, señalando periodos específicos y el tipo de información involucrada. La intención es que el contribuyente identifique el origen de la diferencia y valide si se trata de un error de cálculo, operativo, una omisión o un registro incorrecto. 

Es un documento que se recibe exclusivamente a través del buzón tributario, reforzando la importancia de activarlo y mantener los datos de contacto actualizados. 

 

¿Cómo debe responder un contribuyente ante la carta invitación? 

Al recibir una carta invitación, lo recomendable es analizar la información señalada, realizar conciliaciones entre facturas, contabilidad y declaraciones, y determinar si es necesario presentar aclaraciones o declaraciones complementarias. 

El SAT no exige una respuesta escrita ni nada por el estilo, pero sí espera que los contribuyentes tomen cartas en el asunto cuando las inconsistencias son reales. Dentro de la carta invitación se puede incluir un plazo de entre 10 y 15 días hábiles para tomar acción correctiva. 

 

¿Cuáles son los riesgos por no atender al requerimiento? 

No atender a las correcciones o aclaraciones pertinentes puede provocar que el SAT profundice el análisis y dé paso a requerimientos más estrictos o incluso a una auditoría fiscal. Además, la falta de acción puede interpretarse como omisión o resistencia al cumplimiento, lo que puede derivar en multas y sanciones. 

 

¿Cómo disminuir el riesgo a ser revisado? 

 

Aunque la vigilancia profunda del SAT opera de forma permanente y automatizada, existen prácticas que pueden ayudarte a evitar prender focos rojos ante la autoridad. 

 

Conciliaciones frecuentes entre CFDI, contabilidad y declaraciones 

Realizar conciliaciones periódicas te permitirá detectar diferencias antes de que lo haga la autoridad. Alinear CFDI, declaraciones y contabilidad es una de las medidas preventivas más efectivas.  

El uso de herramientas digitales, como un software contable que automatice el cruce y registro de información facilita el control, reduce errores operativos y asegura cálculos precisos. 

 

Control preventivo de obligaciones fiscales 

Llevar un seguimiento puntual de tus obligaciones, fechas y estatus de cumplimiento permite anticiparte a posibles observaciones detalladas. Contar con sistemas que integren la información contable y fiscal te puede ayudar a tener una visibilidad continua y responder con rapidez ante cualquier revisión. 

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